La UAEMex redefine su rumbo académico con un modelo educativo de transformación social

  • Con enfoque sociocrítico y humanista, la Universidad Autónoma del Estado de México renueva sus procesos de enseñanza, investigación y vinculación, y coloca al centro el bienestar de estudiantes, docentes y personal universitario.

*Toluca, Méx. – 1 de enero de 2026.* La Universidad Autónoma del Estado de México (UAEMéx) avanza en un proceso de renovación académica con el diseño de su nuevo modelo educativo, una propuesta que responde directamente a las exigencias, aspiraciones y necesidades de su propia comunidad. Este planteamiento marca un cambio estructural en la manera en que la institución concibe la enseñanza, la investigación, la vinculación y la responsabilidad social de la educación superior.

Francisco Herrera Tapia, titular de la Secretaría Académica, explicó que el proyecto, impulsado por la rectora Marta Patricia Zarza Delgado, busca transformar la vida universitaria desde una visión humanista, sociocrítica e incluyente, centrada en las personas y en los desafíos actuales del país y del mundo.

“El nuevo modelo educativo parte de una revisión profunda del papel social de la Universidad. Su enfoque sociocrítico y humanístico busca fortalecer la identidad histórica de la UAEMéx, inspirada en valores liberales, progresistas y orientados a la transformación social. Esto implica revisar prácticas internas, mejorar procesos académicos y asegurar que el quehacer universitario se traduzca en un impacto real en el entorno”, afirmó.

Uno de los pilares del nuevo modelo es la integración del conocimiento. Para ello, se construye un ecosistema educativo multidisciplinario, interdisciplinario y transdisciplinario que permita responder a la complejidad de los problemas contemporáneos y formar profesionales capaces de trabajar con miradas amplias, colaborativas y orientadas a resolver desafíos sociales, científicos, ambientales y tecnológicos.

“La excelencia no puede construirse a costa del bienestar de las personas, sino a partir de él. El modelo apuesta por procesos de acompañamiento estudiantil más cercanos, acciones de salud emocional, formación docente continua, ética académica e integridad profesional”, sostuvo Herrera Tapia.

El proyecto también promueve una participación corresponsable entre los sectores académico, estudiantil y administrativo. Incluye mejoras en prácticas profesionales y servicio social, mayor vinculación entre estudiantes e investigadores, fortalecimiento de la educación digital y del uso responsable de la inteligencia artificial, así como la renovación de estrategias de enseñanza y evaluación, la simplificación administrativa, la actualización de herramientas digitales y una atención integral a las necesidades emocionales y académicas del estudiantado.

La nueva visión abarca desde el nivel medio superior hasta el posgrado, con el fin de garantizar coherencia formativa a lo largo de toda la trayectoria educativa. Además, se articula con el enfoque de escuela-comunidad, que impulsa la vinculación con el entorno y la retribución social desde todos los programas académicos.

“El reto es construir una universidad mejor: más justa, más libre, más digna y más comprometida con el bien común, y consolidarse como una de las instituciones públicas más progresistas, capaz de responder a su tiempo sin renunciar a los valores que la fundaron”, concluyó Francisco Herrera Tapia.