







La reforma electoral impulsada por la presidenta Claudia Sheinbaum fue rechazada en la Cámara de Diputados al no alcanzar la mayoría calificada necesaria para modificar la Constitución.
Durante la votación en el pleno, la iniciativa obtuvo 259 votos a favor de legisladores de Morena, cifra insuficiente para aprobar cambios constitucionales. La propuesta fue frenada luego de que las bancadas del Partido del Trabajo y del Partido Verde Ecologista de México votaran en contra, sumándose al rechazo del Partido Acción Nacional, el Partido Revolucionario Institucional y Movimiento Ciudadano.
La falta de consenso entre las fuerzas políticas impidió que la propuesta avanzara, pese a que el oficialismo buscaba ajustar el sistema electoral con el argumento de reducir costos y modificar el funcionamiento de las autoridades electorales.
Con este resultado, la iniciativa queda desechada en el actual proceso legislativo, evidenciando las fracturas políticas en torno a la reforma del sistema electoral y la dificultad para reunir los votos necesarios para cambios constitucionales en el Congreso.
El revés legislativo abre ahora un nuevo escenario de debate político sobre el futuro de la reforma electoral en el país y las posibilidades de que el tema vuelva a discutirse en el corto plazo.
