




- En el Día Mundial de la Serpiente, la Universidad Autónoma del Estado de México invita a dejar atrás los mitos que rodean a estos reptiles y reconocer su importancia para el equilibrio de los ecosistemas, así como las aportaciones que han hecho al desarrollo de tratamientos médicos.
*Toluca, Méx. – Jueves 16 de julio de 2026.* Durante siglos, las serpientes han cargado con una reputación marcada por el miedo y la desinformación. Sin embargo, estos reptiles son indispensables para el equilibrio de los ecosistemas y han contribuido al desarrollo de medicamentos que hoy salvan vidas. Con motivo del Día Mundial de la Serpiente, la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEMéx) invita a mirar más allá de los mitos y reconocer el valor biológico, científico y ambiental de una de las especies más incomprendidas del planeta.
Miguel Ángel Mejía Sánchez, egresado de la Licenciatura en Biología de la UAEMéx, explicó que las serpientes desempeñan una función esencial en la naturaleza al regular poblaciones de aves, roedores e incluso otros reptiles, al tiempo que forman parte de la alimentación de mamíferos y aves rapaces. Gracias a ese papel, contribuyen al equilibrio de las cadenas tróficas y al funcionamiento de los ecosistemas.
“Las serpientes son animales increíbles; siempre hay algo que aprender de ellas. No son agresivas, sino defensivas, porque no les gusta que las molesten. Al contrario, son animales muy pacíficos y con comportamientos muy curiosos”, afirmó.
Su diversidad también da cuenta de su importancia. En el mundo existen alrededor de 27 familias de serpientes y México alberga nueve de ellas, lo que coloca al país entre las naciones con mayor riqueza de herpetofauna. Habitan prácticamente todos los ambientes: existen especies terrestres, arborícolas, marinas e incluso aquellas adaptadas a vivir bajo tierra.
No obstante, la principal amenaza para muchas de ellas sigue siendo la percepción que existe sobre su comportamiento. El especialista explicó que, contrario a la creencia popular, las serpientes no persiguen ni atacan a las personas de manera deliberada.
“Cuando una serpiente muerde es porque se siente amenazada o no encuentra una vía para escapar. Si nos encontramos con una, lo mejor es mantener la distancia y permitirle seguir su camino. Ellas no buscan a las personas; simplemente compartimos el mismo espacio”, señaló.
Esta convivencia también ocurre en las ciudades. Aunque suelen asociarse con bosques y selvas, diversas especies continúan habitando espacios urbanos donde aún se conservan áreas naturales. En Toluca, dijo Mejía Sánchez, sitios como el Parque Sierra Morelos y el Parque Toluca 2000 son ejemplo de que la fauna silvestre persiste incluso en entornos cada vez más urbanizados.
Además de su papel ecológico, las serpientes han dejado una huella significativa en la ciencia. El estudio de sus venenos ha permitido desarrollar medicamentos para atender enfermedades cardiovasculares y metabólicas, demostrando que la biodiversidad representa una fuente permanente de conocimiento e innovación.
Uno de los casos más conocidos es el del Captopril, medicamento utilizado para controlar la hipertensión arterial, cuyo desarrollo fue posible gracias al estudio de compuestos presentes en el veneno de una serpiente sudamericana.
Ante el creciente interés por mantener serpientes como animales de compañía, subrayó que la admiración por estas especies debe ir acompañada de responsabilidad.
“Estos animales no generan un vínculo afectivo como un perro o un gato; aprenden a tolerar nuestra presencia. Quien decida tener una serpiente debe conocer sus necesidades, asegurarse de que provenga de un criadero legal y comprender las responsabilidades que implica, especialmente cuando se trata de especies venenosas o de gran tamaño”, indicó.
Finalmente, el universitario hizo un llamado a sustituir el miedo por el conocimiento y reconocer que todas las especies cumplen una función indispensable para la vida.
“Todos los organismos tienen derecho a existir. Como seres humanos, tenemos la responsabilidad de conservarlos, aunque no sean de nuestro agrado. Las serpientes son piezas fundamentales de la historia evolutiva, sostienen el equilibrio de los ecosistemas y han aportado beneficios médicos extraordinarios. Conservarlas también es una forma de cuidar nuestro propio futuro”, concluyó Miguel Ángel Mejía Sánchez.
