¿PISO PAREJO EN MORENA O UNA CANDIDATURA CON VENTAJA?

Por Julio Requena

MORENA y la contienda por Ecatepec: ¿ventaja para quien dirigió el partido? | Óscar Sánchez García y los cuestionamientos sobre sus responsabilidades familiares | Ernesto Santillán y el respaldo del PT rumbo a las próximas elecciones.

La eventual aspiración de Luz Ma Hernández a la alcaldía de Ecatepec abre una pregunta incómoda para MORENA: ¿cómo garantizar el piso parejo cuando quien ha ocupado la dirigencia estatal del partido decide dejar esa posición para buscar una candidatura?

El problema no es que aspire a gobernar Ecatepec. Está en su derecho. El verdadero cuestionamiento es si las condiciones de competencia serán realmente equitativas para todos los aspirantes o si haber encabezado la estructura estatal del partido le otorga una ventaja política, territorial y organizativa frente a quienes también buscan la oportunidad.

La dirigencia partidista no debería convertirse en trampolín para una candidatura ni confundirse con una plataforma de promoción personal. Quien ha tenido la responsabilidad de conducir al partido debe ser, precisamente, quien más comprometido esté con garantizar reglas claras, imparcialidad y condiciones de igualdad.

Y hay otra pregunta que MORENA tendría que responder desde ahora: ¿qué ocurrirá si Luz Ma Hernández no resulta favorecida en el proceso interno? ¿Aceptará los resultados o comenzará la presión política para obtener una candidatura alternativa, quizá una diputación, como premio de consolación?

No se trata de anticipar una conducta que todavía no ocurre, sino de exigir garantías para que el proceso no termine convertido en una negociación de posiciones o en una disputa de cuotas personales.

Porque el piso parejo no se demuestra con discursos, sino con reglas transparentes, árbitros imparciales y la disposición de aceptar los resultados, incluso cuando no favorecen a quien se considera con mayores méritos.

Si MORENA quiere demostrar que es diferente, debe empezar por garantizar que nadie utilice la dirigencia como ventaja electoral ni las candidaturas como moneda de cambio.

Ecatepec merece una competencia democrática, no una contienda donde las reglas parezcan hechas a la medida de quienes ya ocupan posiciones de poder.

La pregunta queda en el aire: ¿habrá piso parejo en MORENA o la competencia comenzará con ventajas para quien viene de dirigir el partido?

LA CONGRUENCIA TAMBIÉN SE DEMUESTRA EN EL ÁMBITO PRIVADO

La política suele ser generosa con las aspiraciones públicas, pero implacable cuando las contradicciones personales terminan por convertirse en un asunto de interés social.

El caso del expresidente municipal Óscar Sánchez García plantea un tema que merece algo más que comentarios de pasillo: la responsabilidad de quienes ejercen o han ejercido cargos públicos frente a sus obligaciones familiares, particularmente cuando existen señalamientos relacionados con el cumplimiento de compromisos económicos hacia sus propios hijos.

De acuerdo con los señalamientos que han trascendido, en una mesa de negociación ante una instancia familiar se habrían presentado diferencias respecto de las exigencias para garantizar el bienestar de sus hijos. Se trata de un asunto que debe analizarse con seriedad, sin adelantar conclusiones jurídicas ni dar por acreditadas responsabilidades que corresponden a las autoridades competentes.

Sin embargo, hay una cuestión que resulta inevitable: ¿con qué autoridad moral puede alguien aspirar nuevamente a representar a una comunidad si existen cuestionamientos pendientes sobre el cumplimiento de responsabilidades fundamentales en su vida personal?

La pregunta no busca convertir un conflicto familiar en espectáculo público. Busca poner sobre la mesa un principio básico: la responsabilidad no debería ser selectiva. No puede exigirse compromiso con la ciudadanía mientras se desatienden, presuntamente, obligaciones que tienen como destinatarios a los propios hijos.

Si Óscar Sánchez García tiene la intención de volver a competir por la presidencia municipal, es legítimo que lo haga dentro de las reglas democráticas. Pero también es razonable que su trayectoria, sus decisiones y los cuestionamientos que enfrenta sean parte de la evaluación pública de su perfil.

La aspiración electoral puede despertar entusiasmo, construir acuerdos y activar estructuras políticas. Lo que no puede hacer es sustituir el cumplimiento de las obligaciones personales ni borrar las preguntas que la sociedad tiene derecho a plantear.

En política, la congruencia no se acredita únicamente con discursos, fotografías o recorridos territoriales. También se demuestra con hechos, con responsabilidad y con la disposición de responder por los asuntos pendientes.

Porque antes de pedir nuevamente la confianza de los electores, cualquier aspirante debería tener presente que la credibilidad no se construye solamente de cara a las urnas.

ERNESTO SANTILLÁN Y LA JUGADA DEL PT EN ECATEPEC

En el Partido del Trabajo comienzan a moverse las piezas rumbo a la próxima contienda electoral, y Ecatepec aparece como uno de los municipios donde las decisiones tendrán un peso político considerable.

Las declaraciones de Reginaldo Sandoval Flores, diputado federal y comisionado nacional del PT en el Estado de México, colocan a Ernesto Santillán Ramírez entre los perfiles que el partido considera preparados para asumir nuevas responsabilidades. No es una definición formal de candidatura, pero sí una señal política que merece atención.

Cuando un dirigente nacional expresa públicamente su confianza en un legislador local, el mensaje va más allá del reconocimiento personal: también sirve para posicionar nombres, enviar señales a los grupos internos y comenzar a delinear el terreno de la negociación electoral.

Santillán cuenta así con un respaldo partidista que puede fortalecer sus posibilidades en Ecatepec. Sin embargo, el verdadero desafío será convertir ese respaldo en competitividad electoral, demostrar capacidad de convocatoria y acreditar que su proyecto tiene posibilidades reales de responder a las demandas de uno de los municipios más complejos del país.

El PT tendrá que resolver, además, una disyuntiva estratégica: competir por cuenta propia o construir una alianza con MORENA y el Partido Verde. La experiencia de la elección anterior, cuando el partido participó sin coalición en Ecatepec, obliga a revisar los costos y beneficios de cada alternativa.

Una candidatura propia puede darle al PT mayor autonomía, visibilidad y capacidad de negociación. Una alianza, en cambio, puede ampliar sus posibilidades electorales, aunque también implica distribuir espacios, negociar posiciones y aceptar acuerdos con otras fuerzas políticas.

Por eso, las declaraciones de Sandoval Flores deben leerse como parte de un proceso de posicionamiento, no como una decisión definitiva. El propio dirigente ha señalado que la selección de perfiles deberá considerar mediciones, sondeos, opiniones ciudadanas y diálogo político.

La clave estará en saber si esos criterios se aplicarán con rigor y si el trabajo territorial tendrá un peso real en la decisión final. El respaldo de las dirigencias es importante, pero no sustituye la evaluación ciudadana ni garantiza por sí mismo el triunfo en las urnas.

Ernesto Santillán aparece en el tablero político del PT como una carta relevante. Ahora tendrá que demostrar que su perfil puede trascender el respaldo de su partido y convertirse en una opción competitiva para Ecatepec.

La pregunta estratégica no es solamente qué responsabilidad le encomendará el PT, sino qué proyecto puede encabezar, con qué respaldo ciudadano y bajo qué condiciones políticas.

Porque en Ecatepec no bastará con tener el aval de la dirigencia. La verdadera prueba será construir una candidatura con fuerza territorial, identidad propia y capacidad para disputar el poder.

Y esa será, finalmente, la decisión que tendrá que tomar el Partido del Trabajo: apostar por una candidatura propia, negociar una alianza o utilizar el peso de sus perfiles para obtener mejores condiciones en la mesa electoral.

En política, los respaldos anuncian posibilidades; los resultados, en cambio, los determina la realidad.