TRES INFORMES, UN MENSAJE POLÍTICO Y UNIVERSITARIO CLARO

Por Julio Requena
La decisión de realizar no uno, sino tres informes de labores por parte de la rectora de la Universidad Autónoma del Estado de México, Martha Patricia Zarza Delgado, no es un gesto menor ni una extravagancia protocolaria. Es, en los hechos, una señal política, territorial y estratégica que merece leerse con cuidado.
El primer informe, el tradicional, en Rectoría, cumple con la liturgia institucional. Marca el corte administrativo, rinde cuentas a la comunidad universitaria y preserva la forma. Hasta ahí, nada extraordinario. Lo relevante comienza cuando la rectora decide sacar el informe del centro y llevarlo a dos puntos clave del oriente mexiquense: Texcoco y Teotihuacán.
Texcoco no es un municipio cualquiera. Es la tierra política de la gobernadora Delfina Gómez Álvarez, pero también el epicentro simbólico de la actual clase gobernante del Estado de México. Que uno de los informes se realice ahí, justo cuando el plantel universitario está por cumplir 70 años (hoy tiene 69), envía un mensaje directo: la UAEMéx busca alianza, respaldo presupuestal y acompañamiento político para una agenda clara de expansión y dignificación de su infraestructura.
No es casual que la rectora haya solicitado públicamente el apoyo de la gobernadora para mejorar espacios y ampliar la capacidad de atención a jóvenes mexiquenses. En un contexto donde la demanda de educación superior crece más rápido que la oferta, la captación con espacios dignos se convierte en un reto compartido. Aquí no hay simulación: si el gobierno morenista presume prioridad en educación, la universidad exige hechos.
Un tercer informe, en la unidad académica de Teotihuacán, completa el trazo estratégico. El oriente del estado —históricamente relegado— es hoy la región a la que se le quieren “poner todas las ganas”. Llevar ahí un informe rectoral es reconocer que la universidad también fue parte de ese abandono, particularmente durante los gobiernos emanados del llamado Grupo Atlacomulco, y que ahora se intenta corregir el rumbo.
Teotihuacán no solo es símbolo cultural; es punto neurálgico para la expansión educativa, para acercar oportunidades a miles de jóvenes que antes quedaban fuera del radar institucional. Apostar por esa región es coherente con el discurso de justicia territorial que hoy domina la narrativa estatal.
En el fondo, estos tres informes revelan algo más profundo: la construcción de una dupla política-universitaria entre la gobernadora Delfina Gómez y la rectora Patricia Zarza. No subordinación, pero sí coordinación. No propaganda, pero sí coincidencia de objetivos.
El mensaje es claro: si el Estado de México quiere dejar atrás inercias de exclusión educativa, la universidad pública debe ser protagonista. Y si la UAEMéx quiere crecer con legitimidad social y respaldo financiero, necesita anclarse en las prioridades del nuevo poder político.
Tres informes, entonces, no son exceso. Son una declaración de intenciones. Y el tiempo dirá si esa narrativa se traduce en más aulas, más espacios y más oportunidades reales para los jóvenes mexiquenses.